sábado, 22 de julio de 2017

El mundo según...

Peter Sloterdijk...


Breve indispensable introducción: este artículo sobre el filósofo Peter Sloterdijk (#) está reescrito; su original de hace tres años era un abuso de previsiones hoy resueltas... en consecuencia aun las cuestiones obvias que se rescatan, mañana parecerán ridículas o banales.

Lo cierto es que seguramente quien lee estas líneas al levantarse y desayunar para ir a sus ocupaciones, predispuso parte de su tiempo para escuchar su música preferida; si está acompañado y para no joder a otro, puede haberse colocado los audífonos...
O tal vez "vió" las noticias en la TV. O encendió la radio. O leyó el diario -en papel o digital-.
O no... si no escucha nada, ni el despertador, esta nota no es para Usted. 
O sí.

Para la mayoría hay momentos antes de desayunar y salir -o simultáneamente- donde se habrá puesto en contacto con alguien a través de algún medio: mensajes de texto (sms, wap), llamados por teléfono, revisado correos electrónicos, respondiendo la primera encuesta en red, consultando el pronóstico del tiempo, o el del tránsito.
Chequeó su/s red/es social/es (si es que la/s había desactivado por la noche), interactuó con la gente que interactuó con usted.
Antes de cruzar la puerta de casa no nos damos cuenta que olvidamos llaves, plata, credenciales o medias... en tanto llevemos nuestro teléfono celular:  su ausencia suele producir un santo temor, una irremediable sensación que algo del cuerpo nos falta.

Pero aún si Usted viviera en el campo o en el más desierto de los paisajes, hoy probablemente tenga algún aparato simple a su alcance de comunicación que lo mantiene “integrado al mundo”.

Viviendo en cualquier ciudad, es muy factible que durante el día usted sienta que cunde una sola noticia; sólo una, exclusiva y luego otra... La importancia o “gama” de noticias puede dividirse en dos: "catastróficas" o "banales=hasta la estupidez" .  Así, una y otra vez hasta tratar de ocupar el centro de atención:
y luego un conjunto de ellas; éste es un estado de agregación mediática de mercadería, bolsas de temas, que cíclicamente vuelven a ser esencia de noticias de actualidad y que se negocian cotidianamente en operaciones de contado... Eso sí, prioridad: cada tema es tratado sólo hasta la correspondiente irrupción de un nuevo tema "de acuciante actualidad".
¿Lo ha percibido así alguna vez?
Es muy probable que durante el lapso de la jornada -teniendo trabajo, o buscándolo- sentirá ganas de regresar a su casa. No importa que sea un departamento de lujo, una casa en los suburbios o un simple cobertor de cartón y manta: es su hogar.
A propósito, si no tiene nada: buscaría tener alguno, por humilde que sea ese lugar.

Allí puede esperarlo su pareja, ajustándose a un modelo matrimonial convencional o absolutamente libre, que lo hace feliz. Le espera esa persona que lo complementa, lo ajusta y lo contiene; como asimismo usted le ajusta, complementa y contiene a ella.
Además, podría tener una familia!
O no; y si la tiene: ¿preferiría no tenerla, y vivir solo/a?

Al final de su día, por más básico que sea su inmueble y esté acompañado o no, cualquier señal mediática podrá brindarle hasta la hora de su sueño predeterminado, un sinfín de programas que en forma ya estudiada y programada, con el tiempo y sin duda, acabarán por serle de su agrado.
Pare de sufrir: a menudo el "zapping" –la búsqueda- resulta más interesante que el programa –lo que encuentra-.

¿Porqué?

Todos estos pre-supuestos son sólo una muy pequeña dosis de lo que el filósofo Peter Sloterdijk ha estudiado, analizado y propuesto como las "Reglas del Parque Humano", un largo conjunto de conceptos que nos prefiguran tal como si nos viéramos en un espejo.

Es el "humanismo" de hoy. Y es inevitable que todos nosotros seamos comprendidos, por "si" o por "no", en estos tipos de comportamientos específicos, que es la pequeña "punta de iceberg" de su monumental -pero no por ello no controvertida- obra.

Así, Sloterdijk denomina como "desayuno acústico" el fenómeno moderno al que el "homo-sapiens" se ha dado específicamente a principios del siglo XXI: su entrega total y sin concesiones a los medios audiovisuales y al carácter frenético y pro-neurótico de esta entrega, y a su casi "in-humano" placer de inundar nuestra actual existencia con medios, aparatos y artificios de una persistencia tan engañosamente inocua como llena de banalidad.

Para Her Peter, "el principio de la realidad" ha sido trastocado, sin darnos cuenta. O más precisamente, en forma inconsciente, lo hemos trastocado.
La "actualidad" como "cosa real" se ha basado solamente en los acontecimientos que los grandes medios producen.
Por fin, se ha reemplazado el "humanismo" casi inconsistente del siglo pasado, por otro mucho más liviano en lo conceptual, pero sólido en lo estructural: "el que confunde la actualidad comercial con la realidad del ser".

Es el final del humano como: "la persona que reconoce la realidad por vivir el mundo".
Entonces…
Ha pasado a ser: "la persona que conoce sólo la acuciante actualidad y vive una falsa descripción del mundo", y que “sólo conoce la realidad del mundo como crueldad/banalidad, con una perspectiva auxiliar que ya ha formado parte de su cuerpo, como la antena de una radio”.

Peter Sloterdijk es un brillante filósofo alemán. Intenso, provocativo pero tranquilo; alguno lo considera el "moderno Nietzsche" pero él parece no creerlo. Es más, cuando recibe alguna crítica, no vacila en tratar -monocordemente, dicen- de "malos lectores" a sus detractores, y trata de diferenciarse manifestando que él "escribe para un público común, no para otros filósofos".  Para muchos es una estrella que tendrá todo su valor pasados unos cientos de años, (y si es como él predice: “siendo leído en papel y a la luz del sol”).
El invierno alemán suele pasarlo en España.

Sus obras son tan interesantes como densas (sus libros en español son muy caros, no tengo ninguno, sólo por lo que hay en internet), de las que sobresalen para la Trilogía "Esferas". Cada libro se compone por unas 2500 páginas. Ignoro los renglones de cada página, que imagino simétrica en su conjunto (+).
En ella define como "esferas", "globos" y "espumas" toda la calidad y condición del ser humano, desde su conservado primitivismo hasta el día de hoy.
En ella convergen por igual las que llama “tres naturalezas”: la humana, la biosfera, y la artificial. El mundo de hoy es el conjunto de la tres.

Afirma que para cada persona, su "esfera" tiende a procurar un "espacio" similar al del útero que lo cobijó en sus primeros nueve meses de vida. Así, tanto un departamento como una casilla de cartón, suele definirlo como "útero-topos", siempre que el sujeto se sienta allí confortable -sin pensar en más o en menos-. Su convicción no es la caverna:  supone que el podemos considerar que estamos fuera.
Piensa que (en retrospectiva) Charles Darwin debió llamar a su libro "El Origen de la Mujer" y condicionar la historia evolutiva con el sexo femenino, no por convención, sino por convicción.
Afirma que éste hipotético libro sería "el libro del conocimiento humano".
Obviamente, debería ser escrito por una mujer.

Previene -no predice- que la "era de los combustibles fósiles" terminará en un lapso de 70 a 100 años. Fino, muy fina:  su lápiz y la cuenta...
Previene -no pronostica- que habrá entonces un lapso de oscurantismo total, sin máquinas ni electricidad.
Advierte -no imagina- que de ese proceso complejo podrá salir indemne la especie humana, de una forma que -ahora sí-, no se atreve a postular.
Mantiene una postura tan radical y compleja hacia la manipulación genética, la eugenesia y la eutanasia, que yo prefiero no abordarlo. No sabría cómo: dejo links abajo para quien quiera seguirlo.
Afirma que el "terrorismo" no apareció en el mundo el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, sino que éste lamentable suceso tuvo su "modelo" predecesor exactamente el 22 de abril de 1915, a las seis de la tarde al norte de la ciudad francesa de Ypres; en una artimaña Alemana se hicieron explotar casi 6.000 botellones de gas clorado, habiendo esperado para tal fin un par de días: un viento propicio arrastró una nube de 6 km de ancho y 1 km de alto.
Jamás se pudo saber el número de muertos franceses.

Para agregar un toque de distinción hacia su persona, propuso en 2003 que en toda clase de "Teología" o "Teosofía", sea en la Universidad que fuera, con o sin aprobación del Vaticano, se incluya una cátedra de Ginecología.

El Estado, el amor, la técnica, la energía, el matrimonio, la sexualidad, la historia, el autismo, los dioses y monstruos surgen y se evalúan en los escritos de éste alemán: dicen que parecen no existir fronteras en sus textos.
Con igual disposición habla de "los clásicos" de la filosofía, sin importar su época.
Consideran que fue una definición propia que su primer libro se llamara "Crítica de la Razón Cínica".

Suele subyugar su simpleza, su explicación de lo moderno y lo cotidiano.
Otras veces -muchas- pienso que no podría sobrevivir este europeo en ningún suburbio del conurbano, o villa de emergencia de Latinoamérica.
Ahora pienso que soy injusto -yo que soy nadie- con Peter Sloterdijk.
Aquí, por éstos lugares se agregan otras circunstancias de la realidad, y tal vez podríamos aprender a definirlas a partir de su discurso, para entenderla y mejorarla.


(#) Nacido en Karlsruhe, Alemania, 1947.
(+) El libro no se puede conseguir, pero sí editar en etapas -como aconsejo- y leerlo en secuencias desde la red. Si no se quiere gastar y se conforma con la liviana explicación siga el blog, o busque en Google, Wiki, o los link que le pongo abajo.

1 - www.petersloterdijk.net/
2 -http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/15/avrocca_microesferas.pdf
3 - Google Books - Peter Sloterdijk (Reglas para el Parque Humano - versión PDF).
4 - https://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/17/avrocca_sloterdijk.pdf

viernes, 28 de abril de 2017

EPISODIO DEL ENEMIGO

Tantos años huyendo y esperando y ahora el enemigo estaba en mi casa. Desde la ventana lo vi subir penosamente por el áspero camino del cerro.
Se ayudaba con el bastón que en sus viejas manos no podía ser un arma sino un báculo.

Me costó percibir lo que esperaba: el débil golpe contra la puerta.
Miré, no sin nostalgia, mis manuscritos, el borrador a medio concluir y el tratado de Artemidoro sobre los sueños, libro un tanto anómalo ahí, ya que no sé griego.
Otro día perdido, pensé. Tuve que forcejear con la llave.


Temí que el hombre se desplomara, pero dió unos pasos inciertos, soltó el bastón, que no volví a ver, y cayó en mi cama, rendido. Mi ansiedad lo había imaginado muchas veces, pero sólo entonces noté que se parecía, de un modo casi fraternal, al último retrato de Lincoln. Serían las cuatro de la tarde.

Me incliné sobre él para que me oyera.

-Uno cree que los años pasan para uno -le dije-, pero pasan también para los demás. Aquí nos encontramos al fin y lo que antes ocurrió no tiene sentido.
Mientras yo hablaba, se había desabrochado el sobretodo. La mano derecha estaba en el bolsillo del saco.
Algo me señalaba y yo sentí que era un revólver.


Entonces me dijo con voz firme:

-Para entrar en su casa, he recurrido a la compasión. Lo tengo ahora a mi merced y no soy misericordioso.
Ensayé unas palabras. No soy un hombre fuerte y sólo las palabras podían salvarme.

Atiné a decir:

-En verdad que hace tiempo maltraté a un niño, pero usted ya no es ese niño ni yo aquel insensato. Además, la venganza no es menos vanidosa y ridícula que el perdón.
-Precisamente porque ya no soy aquel niño -me replicó- tengo que matarlo. No se trata de una venganza, sino de un acto de justicia. Sus argumentos, Borges, son meras estratagemas de su terror para que no lo mate.
Usted ya no puede hacer nada.


-Puedo hacer una cosa -le contesté.

-¿Cuál? -me preguntó.
-Despertarme.

Y así lo hice.


Jorge Luis Borges (1899-1986) - "Episodio del Enemigo"


Acá está presentado lo que bien podríamos decir, un esquivo cuento de J.L.B.
Normalmente se encuentra en ediciones compiladas, anteriores a la década del '80 cuando los derechos de autoría permitieron bastantes publicaciones.

Cada uno sabrá sacarle el sabor al relato, que tiene muchísimas facetas, una vez releído (cosa que aconsejo).

Una perla, la adaptación del cuento, en un minuto y medio, en japonés (traducido), obra de andrés Zaied, en este link:

 http://www.youtube.com/watch?v=0d4s2ZpEtHE

En lo personal, además de parecerme extraordinario, fue el primer cuento de Borges que elegí leer a mis hijos, cuando chicos.
Era breve, mantiene atento al lector/oyente, es fantasioso y posee un final inesperado.
Aún hoy, lo recuerdan.
Espero que Ustedes lo hayan disfrutado.